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“Yo he sido tierra desangrada y tan solo me han restañado mis heridas con el falso bálsamo de un utópico progreso donde la verdadera cultura ha sido nula. Mis hijos tan sólo se han contentado en ver alzarse tormentosos, chupadores de mi savia. Me han llenado de úlceras; pero hoy me he sentido con mi corazón repleto de alegría y esperanza ante la presencia de este evento que me ha traído un mensaje de un porvenir espiritual que redundará en progreso material, también. Así lo dice hoy la ciudad de Cabimas en este día glorioso”. Salvador Valero. Cabimas 1970.

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NO te dejes engañar, un DISCURSO con otra ACCION = FASCISMO

El Proceso Revolucionario Bolivariano nace en la segunda década del Siglo XIX momentos cuando el General en Jefe, El Libertador Simón Bolívar, imprimió un gran viraje a la lucha del Proceso Independentista y la convirtió en una Guerra Revolucionaria Reivindicativa para la conformación de una Patria Igualitaria y Soberana, con un plan de desarrollo propio y una base filosófico-doctrinaria soportada por los postulados del “Ideario Bolivariano”; Guerra de Independencia que fue librada a partir de ese momento, por un Ejército Popular Forjador de Libertades, a cuya lucha se incorporaron las clases más desposeídas y marginadas de la época, tradición mantenida en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, aún en nuestros días.

Desafortunadamente, a partir del año 1830, con la muerte de El Libertador y la fragmentación o división de Colombia, el Gran Proyecto Revolucionario Bolivariano fue desmontado y puesto a un lado por más de ciento veinte años; con un solo paréntesis en ese lapso, cuando a partir del año 1859 se intentaron solucionar los problemas que la Independencia había relegado, a través de la “Guerra Federal,” Guerra Brava cuya esperanza libertaria, reivindicadora e igualitaria se extinguió el 10 de Enero de 1860, con la muerte del “Valiente Ciudadano” Ezequiel Zamora. Solo fue a finales de la década de los años cincuenta del Siglo próximo pasado cuando la antorcha bolivariana fue re encendida, entonces surgió una brillante idea para la nacionalización del proceso de la lucha revolucionaria en nuestro País, con el acertado planteamiento de: “La necesidad de la integración cívico-militar-religiosa para la liberación nacional”; propuesta que se vio consolidada a partir de la década de los años sesenta del Siglo XX. Desde entonces, esta integración libertaria comenzó a entregar sus frutos y las bases doctrinarias del Ideario Bolivariano renacieron, como fundamento de la lucha revolucionaria en Venezuela.

El 1 de Enero de 1958, retomada la direccionalidad de la Revolución Popular Bolivariana, después de más de 120 años de receso, la unión cívico-militar-religiosa para la lucha popular, muestra su primer resultado con la aparición publica de una Junta Patriótica dirigida por el periodista Fabricio Ojeda, liderando la insurgencia contra el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez; donde la actuación de la Fuerza Aérea estuvo comandada, por el Coronel de Aviación Jesús María Castro León, con la participación de muchos otros aviadores patriotas.

Con el transcurrir del tiempo, el fortalecimiento y la profundización de esta integración trisectoriada para la lucha, vivió tres momentos o hitos históricos de muy trascendentes y decisivos efectos en la Venezuela Contemporánea: La Insurgencia Civil del 27 de Febrero de 1989 (27F), la Insurgencia Militar del 4 de Febrero de 1992 (4F) y la Insurgencia Cívico-Militar del 27 de Noviembre de 1992 (27N); concretándose así en nuestro país, a finales del Siglo XX “La Conjunción Cívico-Militar 27-4/27”, como resultado de “La Integración Cívico-Militar-Religiosa para la Lucha Revolucionaria Popular” en nuestra Patria.

No podía menos, que esperarse una nueva presencia, significativa y protagónica, de la Aviación Militar Venezolana, en estos nuevos y recientes episodios de la vida nacional.

A pesar de no haber sido invitados oportunamente, para participar en este evento, es históricamente importante dejar sentado que, durante la madrugada y primeras horas de la mañana, del 4 de Febrero de 1992, el 4F, en el seno de la Aviación de Combate Venezolana, se tomaron las decisiones y se ejecutaron las acciones, necesarias y definitorias, que coadyuvaron a la preservación de la vida del actual Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y de muchos otros hermanos venezolanos, que junto a él, insurgieron en aquella fecha histórica; muy particularmente la vida, de quienes liderizaron aquella Insurgencia Militar.

Siendo así, entonces el 27N no amaneció de golpe; aquel histórico día tuvo lugar una rebelión inédita, única, en la Historia de Venezuela; una Insurgencia Cívico-Militar a la cual fueron invitados a participar todos los sectores de la vida nacional que manifestaron, pública y privadamente, su rechazo a la grave crisis socio-político-económica-militar que padecía en aquel momento nuestro País, y su disposición de aportar para la solución de esta.

Durante el periodo de planificación de la operación se convocó e interactuó con un amplio espectro de sectores de la vida nacional, que iban desde lo más extremo de la izquierda política venezolana hasta aquellos sectores más conservadores de la política nacional; se conversó con al menos un personero de organizaciones políticas tales como Bandera Roja, Tercer Camino, Causa R y el Movimiento al Socialismo, así como de organizaciones del tenor de la Conferencia Episcopal, de las Academias Nacionales y del llamado grupo de Los Notables. Todas las personas convocadas asintieron afirmativamente en la necesidad de organizarse para enfrentar la grave crisis institucional existente, incluyendo la prioridad de elaborar un plan de contingencia para actuar por la vía de hecho, cuando las posibles alternativas de solución pacífica fuesen agotadas.

En el seno de las Fuerzas Armadas Nacionales se diligenció la participación de los diferentes componentes de la Institución: Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional; y si bien no se contó con la incorporación decidida y significativa de todos ellos, por lo menos se dispuso de sus representantes a nivel del grupo de planificación, participando entre otros, el Coronel (Ejército) Higinio Castro, el Contralmirante (Armada) Hernán Gruber Odremán, el General de Brigada (Aviación) Francisco Visconti Osorio y el Mayor (Guardia Nacional) Carlos Salima, constituyéndose cada uno de ellos en la figura pública, responsable del respectivo componente militar.
La participación masiva en el combate real la soportó la Fuerza Aérea Venezolana, los valientes y aguerridos pilotos de este componente estuvieron peleando durante todo el día, siendo complementada, su inédita y gran actuación, con una que otra intervención aislada de pequeñas unidades del Ejército y de algunos de los sectores civiles comprometidos, que desafortunadamente no pudieron cumplir con su misión.
Los objetivos militares de la lucha en tierra no pudieron ser capturados, salvedad hecha a la heroica intervención cívico-militar ejecutada para la toma de la televisora Venezolana de Televisión y del centro de enlace de las señales de televisión en el sector Los Mecedores de la ciudad de Caracas, allí, conjuntamente, algunos compatriotas del Ejército, la Armada y del MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario 200) lo dieron todo, inclusive sus vidas, en el cumplimiento de su misión. Además, debemos resaltar la espontánea y decidida intervención de los habitantes de los poblados aledaños a la Base Aérea El Libertador en Palo Negro, estado Aragua, de algunos grupos de manifestantes en la ciudad de Maracay y estudiantes de la Universidad de Carabobo, quienes se solidarizaron con la rebelión.

Ese histórico día, la juventud patriótica y militar venezolana estuvo dignamente representada en el aire por los pilotos de combate de nuestra Institución Aérea, quienes a la par de sus aguerridos y valientes hermanos de la Policía Aérea y de la Defensa Aérea, en tierra, lo dieron todo por la Patria, hasta llegar al límite de la entrega de sus propias vidas. Durante ese epopéyico momento, la gran familia de aviadores venezolanos del 27N, tanto en el aire como en la tierra, combatió en todos los ámbitos: se libraron combates aéreos reales (hecho único en toda la vida de nuestra Patria), enfrentamientos aire-tierra, ataques tierra-aire y también combates de las fuerzas de superficie entre sí; observamos entonces, que la Fuerza Aérea Venezolana estuvo el 27N combatiendo aguerrida, valiente y dignamente durante casi todo el día, como no lo ha hecho nunca, ni antes ni después, en toda su vida; por lo que podemos concluir diciendo que “El 27N ocurrió una insurgencia masiva de la Aviación Militar Venezolana”, que ¡El 27N hubo un Golpe Aéreo!.

Los venezolanos debemos rendir homenaje eterno a la memoria de los pilotos de combate: Teniente (Aviación) Rodolfo Domador Pineda y Teniente (Aviación) Juan Carlos Valbuena Rincón, quienes fueron abatidos en el aire por las fuerzas enemigas, en combates aéreos arteros y desiguales, y a los combatientes que, junto al Sargento Jesús Delgado fueron asesinados por las fuerzas leales al gobierno, actuando con una actitud de excesiva criminalidad y violencia, con posterioridad a su rendición en las instalaciones de la televisora Venezolana de Televisión, canal 8. Los nombres de todos estos valientes compatriotas han quedado inscritos en las páginas gloriosas de nuestra nacionalidad; ¡ Que en paz descansen ¡.

Todavía no se ha hecho un balance justo, del aporte que la Insurgencia Cívico-Militar del 27 de Noviembre ha dado, al proceso político desarrollado actualmente en nuestro País; con frecuencia, nos pintan ese hecho histórico, haciendo gala de un egoísmo sin limites. La Venezuela actual espera, por una obra objetiva y justa, sobre los acontecimientos ocurridos en el año 1992; una obra que recoja los hechos y señale los aciertos y errores, con propiedad.

Siendo la Insurgencia Cívico-Militar del 27 de Noviembre de 1992, un acontecimiento de extraordinaria trascendencia en la historia contemporánea de nuestra Patria, este Capítulo no ha sido analizado, estudiado ni registrado con suficiente interés, atención y profundidad: sin el 27N no hubiese sido sometido a juicio y finalmente removido de la Presidencia de la República el ciudadano Carlos Pérez, ni consolidada la opinión y la voluntad nacional por el cambio y la transformación político-social de nuestro Pais. Tampoco habríamos logrado una matríz de opinión favorable al proceso de cambio venezolano a nivel internacional u obtenido los sobreseimientos de las causas de los compatriotas combatientes del 4F que se encontraban presos, y, en general, no habríamos fortalecido férreamente el gran sentimiento nacional por el Proceso Revolucionario Bolivariano que los venezolanos estamos construyendo hoy día.
No importa el odio de los adversarios del 27N, ni el que algunas personas hayan querido mentir para cambiar la historia; pues ella, la historia, es implacable y, tarde o temprano se nos revela con toda su verdad. Hoy podemos ver con mayor claridad, que el aporte de la Gesta Histórica del 27 de Noviembre de 1992, al proceso socio-político de la Revolución Bolivariana, fue y es, mucho mayor de lo que nuestros adversarios han querido aceptar.
Son claras las señales, para la reivindicación de la gesta del 27N.

Estamos próximos a conmemorar los primeros diecisiete años, el décimo séptimo aniversario, de la Insurgencia Cívico - Militar del 27 de noviembre de 1992, fecha en la cual la Aviación Militar Venezolana, junto a su pueblo, se entrego nuevamente y sin reservas, a la lucha por la causa nacional, a la lucha por la Revolución Bolivariana, a la lucha por aquella Revolución iniciada por el Padre de la Patria, El Libertador, el General en Jefe Simón Bolívar, en el año 1815, a la lucha popular por la igualdad, la justicia social, la participación protagonica, la corresponsabilidad, la solidaridad, la identidad, la pertenencia, el arraigo, la soberanía y la autodeterminación; a la lucha por la dignidad, por la emancipación final y por la liberación de los venezolanos.

Es doloroso y triste ver, como todavía hoy, ya transcurridos 17 años del 27 de Noviembre y 10 años de la gestión de gobierno del Presidente Hugo Chávez, haya compatriotas y hermanos combatientes, de aquella gesta heroica, que aun padecen la existencia de expedientes denigrantes, donde son descalificados y vilipendiados, con los peores improperios y descalificaciones. Muchos de estos compatriotas se encuentran en la calle, tratando de sobrevivir, y procurando con grandes sacrificios y dificultades, el sustento para su familia.

Ellos fueron objeto de separación de la Fuerza Armada Nacional, por su participación en la Insurgencia del 27 de Noviembre, mediante la aplicación de procedimientos ilegales e injustos, y sin derecho a la defensa, tales como: Consejos de investigación írritos, medidas de coacción y de presión para acceder a los beneficios de sobreseimiento, hostigamiento y presión psicológica permanente en el ejercicio de sus funciones profesionales, entre otras cosas.

Los venezolanos tenemos una deuda moral de 17 años de duración, para con los hombres y mujeres, que tomaron la decisión de insurgir el 27 de Noviembre de 1992, con el único propósito, de cumplir con el sagrado deber de rescatar y preservar nuestros valores, nuestra soberanía y nuestra autodeterminación, procurando el Bien Común y la salud integral de la Nación.

Concluimos tratando de parafrasear, una máxima de profundo arraigo bolivariano, conminando a la unidad: Unidad, unidad y más unidad, si no nos unimos, la anarquía nos consumirá,
Solo uniéndonos seremos fuertes.
La Patria todavía nos necesita, y espera mucho de nosotros.
Con abrazo fraterno de hermano aviador militar, bolivariano;
atte:
“ CHAGUA “
Comandante de la Aviación Militar Combatiente, durante la Insurgencia Militar del 04 de Febrero de 1992.
Comandante de la Aviación Militar Combatiente, durante la Insurgencia Civico-Militar del 27 de Noviembre de 1992.

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