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“Yo he sido tierra desangrada y tan solo me han restañado mis heridas con el falso bálsamo de un utópico progreso donde la verdadera cultura ha sido nula. Mis hijos tan sólo se han contentado en ver alzarse tormentosos, chupadores de mi savia. Me han llenado de úlceras; pero hoy me he sentido con mi corazón repleto de alegría y esperanza ante la presencia de este evento que me ha traído un mensaje de un porvenir espiritual que redundará en progreso material, también. Así lo dice hoy la ciudad de Cabimas en este día glorioso”. Salvador Valero. Cabimas 1970.

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PUEBLO ellos SON:
NO te dejes engañar, un DISCURSO con otra ACCION = FASCISMO
NOTA INTRODUCTORIA
Los siguientes artículos son un intento de explicar el por qué los trabajadores y en general la masa explotada ha tendido en momentos de crisis como los actuales, hacia posiciones de derechas, dándole el apoyo a sus enemigos de clase, que abiertamente o disfrazado de izquierdistas, antiimperialistas o socialistas llevan adelante políticas anti obreras y claramente favorables al capitalismo, como sucede hoy en Venezuela. El encuentro de Cumana, realizado recientemente reflejo de nuevo esa contradicción y vacilaciones en el seno no ya del pueblo sino de hombres y mujeres con bastante experiencia en la lucha de clases. Todas las mesas tuvieron como denominador común de que en Venezuela no estamos en presencia de ninguna Revolución en marcha hacia el Socialismo; de que este No es un Gobierno Revolucionario, sino dirigido por el Sector Militar de la Burguesía que ha dado origen a un Nuevo Sector de Propietarios: la Boliburguesia y que está fortaleciendo nuevas formas de capitalismo de Estado, en su fase decadente; expropiando y nacionalizando empresas obsoletas o quebradas que los capitalistas estaban vendiendo a precios inferiores a lo que se les termino pagando por ellas o sencillamente se expropian empresas para no pagar deudas del Estado que hoy ascienden a más de 13.000 millones de $.

Se hace un análisis riguroso del proceso político venezolano en lo económico, político, ideológico, cultural etc., se llegan a conclusiones que no dejan lugar a dudas de que estamos en presencia de un reacomodo del viejo Estado capitalista burgués dominante en el país, donde las clases dominantes conservan intactas las viejas estructuras económicas y la superestructura correspondiente, y sin embargo se vacila ante el “fenómeno Chavez”, y su capitalismo de estado en su versión de socialismo corporativo basado en un caudillo de origen popular de los ya conocidos no solo en la historia venezolana, sino mundial. Este populismo solo tiene de novedoso que esta repontenciado con los modernos medios de comunicación, en especial la televisión y basado en la más inmensa renta petrolera que le ha ingresado al país en toda su historia.

La pregunta porque, como los obreros de Paris se detuvieron ante el Banco de Paris, porque algunos hombres y mujeres honestos, revolucionari@s se detienen y vacilan ante el análisis de Chávez. Si somos consecuentes con nuestro análisis, este no puede ser otro de que el sr. Presidente es el jefe indiscutido de la boliburguesia y del partido militar y como el mismo lo ha repetido infinidad de veces: a Chávez no lo engaña nadie y el es responsable y apoya la política de sus ministros, política que de paso el delinea cada domingo en sus clásicos Alo Presidente.

Los siguientes artículos son un intento de explicar esta debilidad ideológica que aun arrastramos y un primer intento de fomentar el debate ideológico que iniciamos en Cumana y que este se convierta en el centro de la construcción de una verdadera organización de los trabajadores basada en la más amplia libertad de información, pensamiento, opinión y critica y la mas férrea unidad de acción en todas las expresiones de la lucha de los trabajadores venezolanos.



1.- MARXISMO Y SICOANÁLISIS (1982)
Para el marxismo vulgar todo el problema de la revolución se reducía a convencer y elevar la conciencia de clases del proletariado, introduciéndola desde arriba, del “exterior “de la clase, labor que indudablemente era la gran misión del Partido.

Se partía de una aplicación dogmática y mecánica del marxismo que reducía todo a la economía. Para los marxistas vulgares – como justamente los llama Reich – dos tesis predestinaban y garantizaban la revolución. La primera, según la cual el desarrollo del Capitalismo y las crisis periódicas que esto engendraba harían nacer la conciencia comunista en el seno de las masas, que en los momentos de crisis se alzarían contra la dominación capitalista y lucharían por hacer realidad su programa comunista. La miseria social engendraría la razón social en el seno del proletariado, así como en una época la miseria política de la burguesía engendró su razón política.

Ya Marx – Engels, resumiendo su concepción materialista de la historia anotaban como primer resultado de dicha concepción: “en el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser frente de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas (maquinaria y dinero); y, a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en la mas resuelta contradicción con todas demás clases; una clase que forma la mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista, conciencia que, naturalmente puede llegar a formarse también entre las otras clases, al contemplar la posición en que se halla colocado esta” (“La Ideología Alemana”, Marx – Engels , Tomo I, Obras Escogidas, Progreso Moscú, Pág. 38).

La segunda tesis era la inevitabilidad de la posibilidad de una revolución ante cada crisis del capitalismo, tal como la había formulado Marx en “La Luchas de Clases en Francia de 1848 – 50”

“Bajo esta prosperidad general, en que las fuerzas productivas de la sociedad burguesa se desenvuelven todo lo exuberantemente que pueden desenvolverse dentro de las condiciones burguesas, no puede ni hablarse de una verdadera revolución. Semejante revolución sólo puede darse en aquellos períodos en que estos dos factores, las modernas fuerzas productivas y las formas burguesas de producción incurren en mutua contradicción... una nueva revolución sólo es posible como consecuencia de una nueva crisis. Pero es tán seguras como esta” (ídem, Pág. 296).

Estas dos tesis que en general resumían (formaban) el fundamento de la teoría de la revolución, unida a la tesis mesiánica del partido como vanguardia y portador de la conciencia (delineada) expresada por Kautsky y desarrollada por Lenin, eran virtualmente el fundamento bíblico de donde los marxistas esperaban que ellos como partido y el proletariado como única clase revolucionaria consecuente cumplirían la sagrada misión titánica de sepultar al capitalismo. La crisis del capitalismo; la tesis del derrumbe que luego de 1917 era final y definitiva, haría más aguda e insoportable la situación de la miseria de las masas obreras, lo que se traduciría inevitablemente en conciencia comunista y voluntad de cambiar la situación, tal como estaba escrito en la sacrosanta teoría revolucionaria. El partido debía esperar que la crisis madurara, que se presentara el momento revolucionario para dirigir el ataque de los proletarios insurrectos contra el capitalismo y su Estado, tomar el poder e iniciar la construcción del socialismo. Indudablemente que la acción del partido no era la de una mera espera pasiva de la llegada de la crisis y del momento del asalto, el partido debería acelerar la madurez, de esa crisis a través del estudio, agitación, propaganda y organización de todas las luchas del proletariado que por supuesto el debía dirigir para hacerlas verdaderas luchas de clases.

Sin embargo, este panorama luminoso e inevitable se vino abajo y precisamente a partir de 1917 la realidad de los hechos han dicho todo lo contrario a lo esperado, incluyendo los países donde supuestamente ha triunfo el proletariado y se “construia el socialismo realmente existente”. Las lucha del proletariado y las sucesivas crisis del capitalismo no hizo surgir la conciencia comunista que se esperaba de él y se orientó hacia el fascismo no sólo en la Alemania y Europa de 1930, sino también en la URSS y en general en el resto del mundo. Las masas proletarias pauperizadas y en la miseria se lanzaron precisamente hacia la barbarie que empeoraba su situación social, desechando y rechazando la alternativa socialista.

 ¿Qué pasó en la Europa de los años 30?
 ¿Por qué en medio del periodo de la más grande crisis que conoció el capitalismo, que repercutió en calamidades y miseria no solo contra el proletariado, sino hacia la pequeña burguesía y los campesinos, estos se orientaron hacia el fascismo?
 ¿Por qué no brotó del proletariado la conciencia comunista esperada?
 ¿Por qué la crisis no condujo a la inevitabilidad de la revolución, sino a un mundo de mayores guerras y sufrimiento para las masas?
 ¿Había fracasado el marxismo?
 ¿Cómo y por qué había sido derrotada la teoría mas revolucionaria de la época precisamente por la ideología más reaccionaria y mística y absurda conocida?
 ¿Por qué hoy las masas en medio de la crisis tienden hacia formas reaccionaria de la ideología burguesa, como el fundamentalismo, el nacionalismo y hasta el mismo fascismo?.
 ¿Por qué el populismo y el caudillismo hace de nuevo estrago en el seno de las masas trabajadoras y semiproletarias?

Ya en los años 30 Marcuse se preguntaba: “¿Qué hay en la constitución antropológica del hombre que le lleve a reprimir su necesidad de libertad y a perseguir satisfacciones dictadas por el poder?” (Citado por A. Gorz en “El Viejo Topo” Nº 37, octubre 79, Pág. 37).

Los marxistas de la época fueron sorprendidos por el triunfo del fascismo, un ascenso tan vigoroso de un movimiento político como este no se había producido en la historia, de allí que Radek, exclamara que el nazismo, “Es un partido sin historia, que surge repentinamente... a modo de una isla que de pronto se eleva en el mar a consecuencias de fuerzas volcánicas” (citado por W. Reich en “Psicología de Masas del Fascismo”, Capítulo 1, punto 2). Y no podía ser de otra manera, para los marxistas vulgares siempre será un misterio que jamás para la reacción existirá una situación sin salida y que en toda crisis por más aguda que sea, la reacción puede, y a menudo engendra su salida. Y sin embargo la miopía de los marxistas vulgares no se quedaba allí, sino que esta situación de derrotas se trato de encubrir con ilusiones y triunfalismos que dura hasta nuestros días. Ante estos resultados se imponía una reflexión concreta: si la concepción marxista fundamental era errónea, se necesitaba entonces una decidida reorientación del movimiento obrero si se quería alcanzar el objetivo; pero, si las dudas eran infundadas, si la concepción sociológica de Marx era correcta en sus fundamentos, entonces se necesitaba un análisis exhaustivo tanto de la derrota del movimiento obrero como del triunfo del fascismo y su carácter de masa. Había que demostrar lo uno o lo otro.

EL COMUNISMO ES UN POSIBILIDAD, NO UNA INEVITABILIDAD.
La historia ha demostrado como el marxismo a lo largo de su historia, tanto en sus variantes de izquierda o de derecha, no pudieron darle una respuesta satisfactoria a esta interrogante y no es por ello casual que en muchos aspectos y análisis las posiciones de una u otra corriente se confunden, coinciden, para luego divergir en un eterno círculo vicioso, que visto hoy, sigue sin solución. En un punto que coincidían estas corrientes fue en el rechazo a Reich y en la aceptación del psicoanálisis, precisamente en su lado conservador, como eran las tesis de Freud. Las principales fallas del marxismo, Reich las resumía brevemente en:
a) Mecanicismo
Todo lo hacían derivar de la economía. La ideología era un simple reflejo de la realidad económica. El factor subjetivo, la conciencia de las masas, etc., era un factor secundario con una repercusión a posteriori – no decisiva – en la situación social, salvo las ideas revolucionarias derivadas de la base económica que las resumía el partido, de las cuales era el portador y por lo cual le predestinaba a ser la “vanguardia” en su carácter dirigente en la revolución.

b) Dogmatismo
No estaba preparado para estudiar fenómenos nuevos y deducir de ellos nuevas conclusiones y métodos de acción. Todo fenómeno social nuevo, incluyendo el fascismo, se le intentó estudiar y analizar con citas de Marx, Engels, Lenin. Los escritos y postulados de Reich no sólo se les negó de hecho cualquier aporte científico – revolucionario, sino que se les combatió. La Europa y el capitalismo del siglo XX con sus nuevos fenómenos en todos los terrenos se analizaba con el esquema “marxista” que todo lo reducía a la burguesía mala, reaccionaria y explotadora y al proletariado, bueno, puro, revolucionario y explotado. Todo descubrimiento o avance en el terreno de la ciencia natural o social que no encajara en el esquema se le calificaba de idealismo, burgués, etc.

c) Reaccionario
Era indudable que ante una derrota tan aplastante y evidente como la ocurrida en los años 20 del siglo pasado, los marxistas vulgares tenían que apelar a todo cuanto tuviera que ver con la mentira, el engaño, la reacción, incluyendo la represión y el asesinato; era la única alternativa que tenían para encubrir el fracaso, las derrotas y seguir haciendo coincidir lo inconciliable; como eran su marxismo, su política y los resultados concretos que surgían de la vida real. El triunfalismo del avance del “socialismo en un solo país” y el crimen era otro tantos medios para encubrir con engaños e ilusiones una realidad de derrotas y fracasos que ellos mismos habían contribuido a fomentar.

d) Incapacidad
Sino podían comprender las nuevas realidades y contradicciones que engendraba el capitalismo del siglo XX, era sencillamente imposible no sólo el triunfo, sino de algo más importante conocer las causas de la derrota.

Reconocían como materialismo que la ideología que impregna la mentalidad de todo individuo en la sociedad se originaba y dependía de la economía, pero para ellos era idealismo y reacción que los seres humanos dotados de esa ideología o mentalidad pudiesen a su vez intervenir sobre la base económica y modificarla o reforzarla.

No reconocían los aportes del psicoanálisis, que no pasaba de ser una manifestación de la “moribunda cultura burguesa”.
Sin embargo cada vez que en sus análisis tenían que apelar y hacer uso de categorías propias del psicoanálisis y la sicología como impulso, conciencia, voluntad, ánimo, carácter o cualquier otro estado que tuviese que ver con la conciencia, lo hacían precipitadamente aceptando el enfoque de Freud y los burgueses en este terreno, donde el sentido común y los intereses de clases terminaban por sustituir el carácter científico del psicoanálisis y los transformaron en un nuevo instrumento de apología.
Marx en su época también se había apoderado de un descubrimiento burgués: el método dialéctico de Hegel, pero lo invirtió y descubrió “bajo la corteza mística la semilla racional” de dicho método. Los marxistas vulgares con el psicoanálisis de Freud, hicieron precisamente todo lo contrario: se quedaron con la envoltura mística y desecharon y combatieron la semilla racional que contenía dicho método par explicar la estructura síquica del ser humano en cuanto a ser social y su conciencia.
Ante la derrota del movimiento obrero, luego que se había predicado el triunfo inevitable de este “en la próxima crisis del capitalismo”, la evidencia era manifiesta, se había abierto una brecha entre el desarrollo económico del capitalismo, entre su crisis general que debía empujar a las masas en dirección al socialismo y el comunismo y, la ideología y conciencia de las amplias masas que se derechizaban y abrazaban al fascismo. Esta brecha visible a los ojos de cualquier ser consciente fue negada por el marxismo vulgar y para ellos no había respuesta a la pregunta que brotaba con fuerza de la realidad de aquel entonces:
¿Por qué las masas en medio de las mayores miserias y en el centro de la más profunda crisis del capitalismo se volvían hacia el fascismo?
¿Por qué a menuda situación económica de las masas y su ideología no coinciden?
¿Por qué en medio de las mayores miserias y crisis las masas no engendran una conciencia de acabar con lo que las oprime y caen bajo el manto de movimientos místicos, religiosos, reaccionarios?
Si alguien por hambre roba, o ante una baja de salarios o de represión se va a la huelga o lucha contra la policía, la relación entre economía e ideología se corresponden y basta la explicación y el análisis socioeconómico (marxismo) para comprender los motivos de la acción del robo, la huelga o la lucha. Pero como explicar el hecho cotidiano, de que ante situaciones similares de hambre, injusticia o represión la mayoría de los oprimidos no roba, no va a la huelga, no lucha.
Aquí la socio economía no encuentra explicación y los marxistas vulgares apelan a los celebres clisés y formulas casualmente sicológicas tales como: “el atraso en la conciencia de las masas”, “su bajo nivel ideológico”, “la honradez y moralidad del proletariado”, “el dominio ideológico de la burguesía” y tantas otras formulas, que de paso también son validas cuando en épocas de bonanza, el capitalismo y la burguesía con su política de reformas económicas y de satisfacción de las reivindicaciones económicas, aburguesa a los obreros, los hipnotiza, los engaña, les lima su condición revolucionaria, etc., etc. Lo llamativo es que ambos extremos – crisis o bonanza del capitalismo – el marxismo vulgar recurre precisamente a hechos de conciencia, a influencias exteriores para explicar la conducta del proletariado y de las masas.

Y no puede ser de otra manera, aquí la economía no les explica la relación directa de estos hechos, como se la explica cuando el pobre roba por hambre o el campesino sin tierra invade latifundios.

Esta contradicción que a diario vemos en esta sociedad nos obliga a estudiar este fenómeno, que teniendo una misma base económica: las relaciones económicas capitalistas, requiere de nuevos métodos de análisis que nos expliquen científica y objetivamente estos hechos. La economía social – y en nuestro caso el marxismo – explica por completo un estado de cosas social las acciones y las ideas son racionales y adecuadas a su fin, es decir cuando sirven a la satisfacción de las necesidades y reflejan directamente una situación económica. En cambio falla cuando el pensar y actuar de los hombres se contradicen con la situación económica, es decir cuando son irracionales, contrarios a sus intereses y necesidades. Cuando la socioeconomía no puede explicar lo inmediato, la relación entre situación económica de las masas (miseria y crisis por ejemplo) y su ideología y forma de pensar (fascismo y religión) es entonces cuando la sicología de masas señala que el pensar y actuar irracional de las masas, que contradice su situación económica son producto de una consecuencia socioeconómica más antigua, anterior.

Para los marxistas vulgares, todas estas actuaciones irracionales de las masas; la han explicado siempre con causas exteriores como la conciliación de la social democracia, la capitulación y traición de tales o cuales dirigentes o partidos; el omnipotente dominio ideológico de la burguesía y sus aparatos que engañan, hipnotizan, desvían, nublan la conciencia del proletariado; sin embargo jamás estos “marxistas” se han paseado por la elemental pregunta:
¿Qué ocurre en el seno de las masas y de cada hombre y mujer que se dejan engañar hasta el punto no sólo de ni siquiera reconocer lo antagónico de su situación e intereses con lo que la reacción a través de promesas y programas les propone, sino de hacer suyos hasta luchar y morir en defensa y beneficio precisamente de aquellas ideas que la oprimen y son causantes de su situación?

Lenin, en marzo de 1913, escribía: “Los hombres han sido siempre en política, victimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas religiosas, políticas y sociales , los intereses de una o otra clase”, más adelante señalaba que los reformistas fracasaban porque no comprendían que las instituciones burguesas se mantenían no por la razón, sino por la fuerza de la clase dominante y por lo tanto “Para vencer la resistencia de esas clases, solo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea las fuerzas que pueden, y por su situación social deben constituir la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo y educar y organizar a esas fuerzas para la lucha...
... Solo el materialismo filosófico de Marx señaló al proletariado la salida de la esclavitud espiritual en que se han consumido hasta hoy las clases oprimidas” (Lenin, Tres Fuentes y Tres Partes Integrantes del Marxismo, Obras Completas, Tomo 19, Pág. 212). Pero pese a todo este deseo y argumentación de Lenin, el problema de fondo seguía planteado:
¿Por qué las masas se dejan engañar? ¿Por qué actúan en contra de sus intereses y a favor de sus enemigos? Y lo más grave es que la esperanza que depositaba Lenin en el proletariado que puede y debe ser fuerza que barra lo viejo y dé origen a lo nuevo , en los años 30, como hoy, en medio de la crisis, lejos de buscar salida a su esclavitud espiritual y material, apuntala dicha esclavitud con el fascismo, el populismo, el nacionalismo, el fundamentalismo religioso,etc.
Por lo tanto el problema que se planteaba no era la carencia o insuficiencia de conciencia revolucionaria del obrer@, los trabajador@s asalariados, sino buscar las causas que entraban, obstaculizan o desvían el desarrollo de esa conciencia; el como y por qué lo engañan y se deja engañar.

La situación de los años 30 y el desarrollo histórico posterior ha comprobado que la solución a la alternativa “socialismo o barbarie” presente en toda crisis no dependía exclusivamente ni de la magnitud de la crisis, ni de desarrollo económico, sino también – y en una forma creciente – de la estructura ideológica de las masas, si esta en consonancia con la situación económica o diverge de ella. De allí que Reich planteara la necesidad de estudiar esta contradicción con un método distinto y a partir indudablemente de un nuevo punto de partida: que es lo que impide la consonancia de la situación económica con la estructura síquica de las masas. De allí que un análisis objetivo de la situación que vivía dependía de que se captara o no la naturaleza de la estructura sicológica de las masas y su relación con la base económica de la que surgió.

Hay una intima relación entre la estructura económica de la sociedad y la estructura sicológica de sus miembros. No sólo la ideología dominante en una sociedad es la de la clase que domina, sino que también las contradicciones económicas de una sociedad están enraizadas en las estructuras sicológicas de las masas oprimidas. Marx y Engels no ignoraban la importancia del llamado factor subjetivo de la historia, el problema que no encontraba explicación satisfactoria era el actuar irracional, inadecuado de las masas. Este problema va a estar planteado en el seno del marxismo a lo largo de la actuación de Marx y Engels, hasta la época de Reich, cuando Lukacs expone sus ideas sobre la conciencia de clase del proletariado.

En 1845 Marx – Engels en “La Sagrada Familia”, al exponer la misión histórica del proletariado, asoman esta contradicción cuando señalan que el proletariado, “no puede liberarse a si mismo sin abolir sus propias condiciones de vida. Y no puede abolir sus propias condiciones de vida sin abolir todas las inhumanas condiciones de vida de la sociedad actual que se resumen y compendian en su situación ... No se trata lo que este o aquel proletariado, o incluso el proletariado en su conjunto, puede representarse de vez en cuando como su meta. Se trata de lo que el proletariado es y de lo que esta obligado históricamente a hacer, con arreglo a ese ser suyo.
Marx – Engels resumían así la misión histórica del proletariado y esbozaban no sólo lo que debería ser su conciencia de clase, lo que “estaba obligado a hacer con arreglo a ese ser suyo”, sino que instruyen una realidad. Hay momentos en que el pensamiento y conciencia del proletariado están en contradicción con su misión histórica o verdadera conciencia y lo que este proletariado se representa y traza en su meta.

En 1886 Engels, en “Ludwig Feverbach”, plantea de nuevo el problema, cuando expone la causa del desarrollo de la historia de la sociedad y señala: “los hombres hacen su historia, cualesquiera que sean los fines de esta, al perseguir cada cual sus fines propios propuestos conscientemente; y la resultante de estas numerosas voluntades, proyectadas en diversas direcciones, y de su múltiple influencia, sobre el mundo exterior, es precisamente la historia. Importa, pues, también lo que quieran los muchos individuos. Importa, pues también lo que querían los muchos individuos. La voluntad esta determinada por la pasión o por la reflexión. Pero los resortes que, a su vez, mueven directamente a éstas, son muy diversos. Unas veces, son objetos exteriores; otras veces motivos ideales: ambición, “pasión por la verdad y la justicia”, odio personal, y también manías individuales de todo genero. Pero, por una parte, ya que las muchas voluntades individuales que actúan en la historia producen casi siempre resultados muy distintos de los propuestos – a veces, incluso contrarios – y por lo tanto, sus móviles tienen también una importancia, puramente secundaria en cuanto al resultado total. Por otra parte, hay que preguntarse que fuerzas propulsoras actúan, a su vez, detrás de esos móviles, qué causas históricas son las que en las cabezas de los hombres se transforman en estos móviles”. Es cierto que Engels pone el acento en el desarrollo de la historia no en los móviles individuales de los hombres aislados, sino en las fuerzas motrices que son los verdaderos resortes de la historia, pero no por ello Engels deja de reconocer que “todo lo que mueve a los hombres tiene que pasar necesariamente por sus cabezas, pero la forma que adopte dentro de ellas depende en mucho de las circunstancias” y “que todos los impulsos que rigen la conducta del hombre individual tienen que pasar por su cabeza, convertirse en móviles de su voluntad, para hacerle obrar”.

Y es por ello que Engels expresa con claridad que “Las ideologías, aún las más elevadas, es decir, las que se alejan todavía más de la base material, de la base económica, adoptan la forma de filosofía y de religión. Aquí la concatenación de las ideas con sus condiciones materiales de existencia aparecen cada vez más embrolladas, cada vez más oscurecidas por la interposición de eslabones” (F. Engels “Ludwing Feverbach y el...”, Tomo III; Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1976, Págs. 385 – 391).

Esta relación entre la base económica y la ideología, sobre todo la influencia y papel de esta en el seno de los oprimidos y en el desarrollo social, va a ser precisamente el punto de partida que dará origen al determinismo económico y al marxismo vulgar y es lo que los años 30 va a impedir a los representantes de estas corrientes analizar el fascismo y la brecha creada entre la situación económica de las masas y la ideología que bulle en sus cabezas. En vano Engels va a tratar de corregir esta interpretación de la concepción materialista, de la cual junto a Marx se reconoce culpable de que “El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. Pero, tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de aplicar prácticamente el principio, cambiaba la cosa, y ya no había posibilidad de error” (F. Engels Carta a José Bloch, 21/22 sept. 1890, idem, Pág. 515 – 516).

En todo un conjunto de cartas del período 1890 – 95, Engels va a intentar explicar la concepción materialista de la historia y alertar contra el determinismo económico, que ya comienza a hacerse dominante entre los partidos socialistas europeos.

De esas cartas es posible extraer citas que ilustran con claridad como Engels vera la concepción materialista de la historia y en especial la interrelación entre economía e ideología:

“... El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso, artístico, literario, etc., descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos repercuten también unos sobre otros y sobre su base económica. No es que la situación económica sea la causa, lo único activo, y todo lo demás, efectos puramente pasivos…Hay un juego de acciones y reacciones sobre la base de la necesidad económica, que se impone siempre en última instancia…... No es, pues, como de vez en cuando, por razones de comodidad, se quiere imaginar, que la situación económica ejerza un efecto automático...” (Engels a W. Borgins 21/1/4894).

“Por lo tanto si Barth cree que nosotros negamos todas y cada una de las repercusiones de los reflejos políticos, etc., del movimiento económico sobre este mismo movimiento económico, lucha contra molinos de vientos... De lo que adolecen todos estos señores, es de falta de dialéctica. No ven más que causas aquí y efecto allí”. (Engels a C. Schmith 27/10/1890).

“Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx, ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante convertirá aquella tesis en una frase vacía, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta – las formas de la lucha de clases y sus resultados, las constituciones ..., las formas jurídica e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de estas hasta convertirlas en un sistema de dogmas – ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan predominantemente en muchos casos su forma.” (F. Engels a J. Bloch, 21/22 Sept. 1890).
Si se observa con detenimiento estas ideas de Marx y Engels, se puede apreciar no sólo el papel que puede cumplir la ideología en el curso de la historia, sino que se deja perfectamente clara la posibilidad de la contradicción entre el ser del proletariado, sus condiciones materiales, y su conciencia y actuación contraria a los intereses objetivos como clase.
Para los años 20 este problema real es sintetizado ideológicamente por Lukacs cuando, analizando la conciencia de clase de proletariado, establece la relación entre la conciencia adjudicada o posible que para Lukacs viene a ser “Las ideas y sentimientos que los hombres hubiesen tenido, en una situación vital determinada, si hubiesen sido capaces de aprender perfectamente esta situación y los intereses que se desprendía de la misma, tanto en relación con la acción inmediata como en relación con la estructura, conforme a sus intereses, de toda la sociedad, así pues se descubren las ideas, etc., que son conforme a su situación objetiva, o en otros términos, la reacción racional adecuada que debe ... ser adjudicada a una situación típica determinada en el proceso de producción” (Lukacs, citado por H. Lowy en “La Teoría de la Revolución en el Joven Marxl”); y la conciencia sicológica de clase que vendría a ser los pensamientos empíricos efectivos que tiene los hombres respecto de su situación vital. Conjunto de concepciones más o menos confusas, mezcladas con elementos ideológicas de otras clases, aspiraciones y deseos vagos de proyectos de transformación social.

Estas dos conciencias para Lukacs – anota Lowy – son antagónicas y pueden concidir considerablemente. Si observamos los planteamientos de Marx – Engels, Lenin y Lukacs que hemos citado, notaremos con claridad un elemento común a todos ellos, la conciencia de clases del proletariado y su misión histórica obedece más a un imperativo categórico, a un deber moral, a un deber ser; que a una prueba científica. Y no podrá ser de otra manera en aquellas condiciones en que se desconoce el psicoanálisis y sus alcances, que a falta de argumentos se apelara a estos razonamientos para confirmar o predecir lo que histórica y económicamente era cierto, pero que políticamente presentaba un obstáculo que ya lo observan Marx – Engels y Lukacs, pero que los años 30 y hoy se van a manifestar con toda crudeza o sea, que el ser y la conciencia del proletariado, de los trabajadores, su conciencia adjudicada y su conciencia sicológica no siempre coincidían, incluso podían estar en abierta contradicción, y que la ideología no era un mero reflejo de la economía, sino que también es una fuerza si prendía en las masas como lo demostró el fascismo. Este problema que intuitivamente esta planteado en el seno del marxismo desde su nacimiento y que no encontraba (ni podía) una solución correcta, lo va a resolver Reich y este es uno de sus meritos históricos.

Como explicar que la mística e irracionalidad fascista, en medio de la mayor crisis conocida por el capitalismo, venciese al marxismo, precisamente en el país que para aquel entonces acusaba uno de los más altos grados de desarrollo económico, con el proletariado más teórico y experimentado de toda Europa, como el alemán; cuando pocos años antes el marxismo había vencido a un poder reaccionario e igualmente místico en uno de los países más atrasados del mundo capitalista como lo era la Rusia esencialmente campesina de 1917. Era inevitable que ante esta situación, se plantease obligatoriamente el examen entre la situación socio–económica y la formación de ideas irracionales en el seno de las masas.

Si una ideología – cualquiera sea su signo – repercute sobre el proceso económico e histórico, es por que se ha convertido en una fuerza material. Si esto ha sucedido, es porque se ha apoderado de la conciencia de las masas que la han hecho suya, tal como lo planteaba Marx, si esto había sucedido se imponía la pregunta obligada ¿De qué modo se da este proceso? Como un estado de cosas ideológico (una teoría por ejemplo) produce un efecto material que conmociona la historia.
La teoría marxista establece con claridad que el ser material, las condiciones materiales de vida (producción, familia, medio geográfico, etc.) se transforma en cabeza de los hombres en lo ideal, hasta aquí lo esencial era lo que entendían por materialismo los marxistas vulgares, pese a los señalamientos de Engels. Pero aún esta tesis marxista dejaba abierta una laguna, que precisamente Engels al final de sus días intenta intuitivamente resolver. Esta laguna se resume en dos preguntas básicas:

La primera, es como sucede esta transformación. Que ocurre en la cabeza del hombre donde se lleva a cabo esa transformación.
La segunda, como esa conciencia formada influye y determina la acción del hombre.

Esta conciencia que Reich llama estructura síquica es precisamente el objeto de la sociología del análisis del carácter que tiene por objeto poner al descubierto el proceso en la vida síquica del ser humano que viene determinado por las condiciones materiales y espirituales de existencia del ser. Esto viene a llenar en parte, la laguna que dejaba abierta el marxismo.

Para Reich la ideología en todo sistema no sólo refleja al proceso económico de la sociedad, sino que su función esencial es enraizarse, internalizarse en la estructura síquica de los hombres de esa sociedad. De tal manera que el oprimido haga suya las ideas, aspiraciones y valores de la clase dominante. Aquí radica el fin esencial del papel de la ideología de la clase dominante. Hacer al esclavo consciente de la necesidad de su esclavitud como un fin necesario para el buen funcionamiento del orden establecido.
Como y porque se produce este enraizamiento en la conciencia del individuo es el descubrimiento de Freud (que con ello inaugura un nuevo continente del conocimiento humano, como decía Althousser), pero que sólo Reich lleva este descubrimiento hasta sus últimas consecuencias y lo empalma con el marxismo y las ciencias, tal como hizo Marx con la dialéctica de Hegel.

La sicología política no se opone a la sociología de Marx, ni le contrapone al marxismo una concepción sicológica del hecho social, sino que se subordina y se integra en un punto muy preciso, dentro de la teoría de la conciencia derivada del ser social. La sicología política tiene una tarea muy delimitada. No puede explicar el surgimiento de las clases o del capitalismo, pongamos por ejemplo; en cambio “tan sólo ella – y no la socioeconomía – esta capacitada para investigar como se estructura el carácter del hombre de una época, como piensa, como actúa, como se manifiestan en él las contradicciones de su existencia, como intenta dominar su vida, etc. Es cierto que ella estudia a individuos, pero cuando la investigación abarca procesos síquicos típicos y comunes a una capa, sector, clase, etc. descarta las diferencias individuales, se convierte en sicología de masas”.

Los seres humanos son doblemente sometidos a sus condiciones de existencia directamente por el influjo inmediato de su situación económico social (explotación, represión, Estado, etc) e indirectamente por la estructura ideológica de la sociedad9 medios de comunicación, tradiciones ,costumbres, familia, moral, religión,etc), de ahí que desarrolla en su estructura síquica, una contradicción que se corresponde con la existencia contradictoria entre su situación material y la estructura ideológica de la sociedad. ¿Contradice este planteamiento al marxismo?

¿De dónde partían Marx y Engels para fundamentar su concepción materialista de la historia? De premisas reales, de los hechos de la vida diaria y no de ideas o especulaciones. Entre esos hechos de los que partían Marx y Engels para fundamentar su materialismo se destacan:

1) La existencia real de individuos como seres vivos, su acción concreta, sus condiciones materiales de vida, tanto las que encuentra al nacer como las que modifica y crea en su desarrollo.

2) El hecho de que los seres humanos se diferencian de los animales al momento que comienza a producir sus medios de vida. La producción de estos medios de vida el modo como lo produce depende no sólo de su propia organización corporal, por la forma o tipo de vida de la cual procede (animal, mamífero, primate, omnívoro, etc.,) sino también por la naturaleza de los medios con que se encuentra y que se trata de reproducir. Este modo de producción no es sólo la reproducción de la existencia física de los individuos, es más bien un determinado modo de vida de los mismos.

3) La producción de las ideas y representaciones de la conciencia aparecen al principio directamente entrelazadas con la actividad material y el comercio material de los seres humanos, como lenguaje de la vida real. El pensamiento del hombre se presenta como emanación directa de su comportamiento material.
La conciencia no es otra cosa que el ser consciente y el ser de los hombres es un proceso de vida real.
En la concepción de Marx y Engels se parte del ser humano que realmente actúa y a partir de su proceso de vida real, se expone el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida.

¿Y qué es el proceso de vida de los seres humanos? ¿El acaso sólo la producción de bienes materiales? Indudablemente que no, y jamás Marx y Engels entendieron la vida del ser humano tan unilateralmente. Para ellos la actividad social del ser humano, su proceso de vida social, lo conformaban tres hechos, aspectos o momentos, no como fases distintas, sino como un todo, estos hechos eran:
a) Los seres humanos para hacer historia, tienen que estar en condiciones de poder vivir, y para esto, tienen que satisfacer sus necesidades elementales: comida, bebida, vestido, techo, salud, etc., producir estos medios indispensables para vivir era el primer hecho histórico ya que en esencia era la producción de vida material misma.

b) La satisfacción de la primera necesidad (la producción de los medios indispensables de vida), la acción de satisfacerla y la adquisición del instrumento necesario para ello conduce a nuevas necesidades y nuevas relaciones de los hombres entre si y con su medio geográfico.

c) Los seres humanos que producen y reproducen diariamente su propia vida, comienzan al mismo tiempo por crear otros seres humanos, a procrear: es la relación hombre – mujer, padres e hijos, familia.
La producción de la vida “tanto la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra, como una relación social – social, en el sentido de que por ella se entiende la cooperación de diversos individuo, cuales quiera sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin.” (Marx – Engels, Obras Escogidas, Cit., Tomo I, Pág. 28).

d) “El lenguaje es tan viejo como la conciencia. El lenguaje es virtualmente la conciencia práctica, es la conciencia real que existe también para los otros hombres y que por lo tanto comienza a existir también para mi mismo. El lenguaje, como la conciencia, nacen de la necesidad, de los apremios del intercambio con los demás hombres. La relación con el ambiente y con otros hombres, es la conciencia del hombre. Mi comportamiento viene dado por mi relación hacia los demás hombres y hacia el medio ambiente. Como vemos, la conciencia antes que nada, no solo es improducto material, en el sentido de que a través de la voz (de capas de aire en movimiento) se manifiesta, sino que es un producto social, como conciencia del mundo inmediato y sensible que nos rodea; conciencia de los nexos limitados con otras personas y cosas fuera del individuo consciente de si mismo y de la naturaleza” (hasta aquí es más o menos un resumen de las ideas de Marx y Engels sobre su concepción materialista de la historia, tal como la expresan al principio de La Ideología Alemana).

Los seres humanos por lo tanto son la base de su producción material así como de cualquier otra producción que realiza, o como lo resumía Engels “según la teoría materialista de la historia, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de los medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos para producir…Todo esto se necesita; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El orden social que viven los hombres de una época o de un país dado, está condicionado por especies de producción: por el grado de desarrollo del trabajo, de una parte, y de la familia de la otra.” (Engels , El Origen de la Familia, la ...”, Obras Escogidas, Cit, Tomo III, Pág. 204. Subrayados nuestros).

Y esta idea de Engels, en 1884, ya muerto Marx, no es una especulación, sino que coincide exactamente con ideas similares de Marx expresadas en”Teorías sobre la Plusvalía”, en dicho texto refiriéndose al ser humano como base de cualquier producción que realiza señala que: “Todas las circunstancias que afectan al hombre, al sujeto de la producción, modifican en mayor o menor grado todas sus funciones y actividades en calidad de creador de la riqueza material, de las mercancías. En este sentido puede demostrarse en los hechos que todas las condiciones y funciones humanas, de cualquier manera y en cualquier momento en que se presenten influyen sobre la producción material y repercuten sobre ella de modo más o menos determinante” (Marx, Teorías de la Plusvalía).

Son todas las anteriores premisas de las que parte Reich y recuerda que Marx señala que son todas las condiciones que afectan al ser humano y no sólo las económicas, por lo que al lado de estas condiciones de todos conocidas, había que incluir también las personales, privadas, las más impulsivas y del pensar del ser humano. Por lo que también caben incluir la vida sexual de todos los seres humanos en toda su magnitud y complejidad.
Ahora bien, ¿cómo se puede desarrollar la concepción materialista de Marx y Engels esbozada el siglo pasado, cuando Freud primero y luego Reich han descubierto el papel que juega la represión de la sexualidad en los niños y adolescentes en la formación de la moral sexual compulsiva y en el carácter sumiso, temeroso, sediento de autoridad, angustiado del explotado y que forma la base sicológica que explica la dominación ideológica del explotado?

Era evidente que ni Marx, ni Engels podían desarrollar una sicología del sexo o analizar su importancia dentro de su concepción materialista, por cuanto no existía en su época ningún estudio científico sobre el papel de la sexualidad y su influencia en la vida social especialmente en sus diversas formas de conciencia social. Apenas tuvieron tiempo para conocer el origen de la familia, pero nada podían saber de la sexualidad. De los discípulos y continuadores de Marx y Engels hasta los años 20, salvo contadas excepciones como Alejandra Kollantay y otros, no se podía esperar más que la indiferencia o el ataque frontal a esta supuesta forma decadente de la cultura y ciencia burguesa, como se consideraba al psicoanálisis en sus inicios. Es Reich quien va a cargar sobre sus hombros con la responsabilidad de seguir con el legado de Marx y Engels.

¿CUÁL ES EL PLANTEAMIENTO DE REICH?

Todo explotad@ está expuesto a una doble influencia que incide en su conciencia o estructura síquica; una, económico social, posterior, que conoce como adulto y que lo que empuja en una dirección donde empieza a conocer, descubrir o sencillamente a sufrir los rigores y avatares que conlleva la vida de explotad@ en esta sociedad; y,la otra, que es la estructura síquica, ideológica – ligada claro está a las condiciones materiales de la clase o capa social en la que nace y se desarrolla – en la que vive y a la que va a estar sometido desde su nacimiento y que le va a labrar un carácter propio de su condición de explotado, de la misma forma a lo que a su vez y en su época estuvieron sometidos sus padres, maestros, etc.
Sus aspiraciones y deseos infantiles a desarrollar dentro de la sociedad chocan desde la infancia y a lo largo de todo su desarrollo con la realidad que vive, produciendo de hecho un ser tan contradictorio como la sociedad que lo engendra.
Esta doble influencia sobre los hombres no es un mero acto pasivo, sino que estos seres humanos así influidos realizan una labor práctica, una actividad y de hecho con su actuación reproducen y extienden las influencias que sobre ellos actuaron, reforzaron y extendieron de hecho el sistema que los engendra y moldea.
La ideología social no sólo forja la estructura síquica de los seres humanos reproduciéndose en ellos, sino que además – y esto es lo más importante – este ser humano así modificado que actúa de modo distinto y contradictorio se convierte en una fuerza activa, en un poder material. Así y solamente así se explica la repercusión de la ideología de una sociedad sobre la base económica de la que surgido. La repercusión no sólo es sicológica, ideal, pasiva, sino funcional y activa, como estructura caracterológica, como conciencia.

Esta estructura de carácter, esta conciencia, este yo contradictorio que corresponde a una determinada situación histórica se forma en sus rasgos fundamentales en la primera infancia, en los primeros 5 años, y tiene un carácter más conservador, reaccionario que las fuerzas productivas y la influencia que va recibiendo el explotado en contra de esa conciencia y como fruto de su nueva situación de explotado y de las luchas y vicisitudes que libra y padece.

En consecuencia, todo obrer@ medio e incluso el resto de explotad@s del campo y la ciudad se ven sometidos a una contradicción que lo conduce en determinados momentos a ser simultáneamente revolucionario y conservador. En general su vida transcurre en medio de contradicciones y en la generalidad de los casos lo conservador y reaccionario es lo que predomina en su conciencia y actuación. Su estructura síquica (conciencia) se deriva, por una parte de su situación económica, política y social que lo prepara y lo empuja a la acción revolucionaria, a la lucha por sus necesidades, y por la otra, ha nacido y se ha desarrollado en medio de la atmósfera general de la sociedad autoritaria que le ha moldeado un carácter conservador, reaccionario, temeroso ante toda forma de autoridad etc.; por ello es decisivo y de capital importancia para la actividad revolucionaria saber reconocer esta contradicción presente en todo obrer@ o explotad@ y en sus luchas y averiguar en cada caso concreto como se manifiesta lo reaccionario y lo revolucionario.

El análisis económico y político nos pueden explicar las causas inmediatas que conducen a una guerra, basta investigar en los intereses económicos y políticos de las clases que se lanzan y dirigen la guerra. Lo que no puede explicar la socioeconomía es como y por qué millones de millones de personas son ganadas y lanzadas para la guerra. Por que estás personas hacen suya y mueren en dichas masacres que ellos mismos reconocen como injustas. Porque se dejan traicionar y engañar una y otra vez por los mismos lideres y partidos, etc. Todo esto sólo puede explicarlo la sicología de masas y en especial el papel de la ideología dominante en la formación y modificación de una conciencia de acuerdo a sus intereses entre las masas. O como dice Reich: “En realidad todo orden social produce en las masas que lo forman las estructuras necesarias para alcanzar sus fines principales. Sin estas estructuras sociológicas de masas la dominación sería imposible”.
En toda sociedad explotada, la clase dominante se asegura primero a través de la familia, la iglesia, religión, educación, medios de comunicación, tradiciones, costumbres, modas, etc. que los niños y jóvenes de dicha sociedad adquieran y hagan suya la ideología de dicho orden, de tal manera que al desarrollarse ya estén condicionados e ideológicamente adaptados para vivir, aceptar y sustentar dicho orden. No se trata de un simple proceso de imposición de ideología a los miembros de la sociedad, sino de un profundo proceso de grandes alcances en cada nueva generación; de la formación de una estructura síquica que corresponda al orden social existente, en todos los estratos de la población.
La estructura económica social influye sobre la formación del carácter de las personas, no directamente, pero si indirectamente de una manera complicada; ya Engels señalaba que las “ideologías en la medida que se alejan de la base económica aparecen cada vez embrolladas y oscurecidas”. La estructura social crea unas determinadas formas de familia, que no sólo presuponen ciertas formas de vida sexual, sino que las produce mediante una bien definida influencia sobre la vida instintiva de los niños y adolescentes, lo que de cómo resultados diferentes actitudes y modos de reacción en las personas, pero un fin esencial: sometimiento ideológico, síquico de estas al orden autoritario.
La estructura del carácter de los individuos de una sociedad es pues la cristalización del proceso sociológico de una determinada época. Las ideologías de una sociedad pueden llegar a tener poder material solo a condición que alteren efectivamente la estructura del carácter.
Esto explica el porque las ideologías cambian más lentamente que la base económica y por que el ser humano generalmente está muy retrasado en relación a lo que el crea y debiera y podría cambiarlo. La causa es evidente: la estructura del carácter se adquiere en la temprana infancia y sufre pocas modificaciones a lo largo de la vida.
La situación económico – social que creó la estructura se modifica rápidamente (fuerzas productivas), lo que plantea demandas diferentes y distintos modos de adaptación. Esto crea nuevas actitudes y formas de reacción que se infiltran entre las antiguas, pero no las reemplazan. Las dos actitudes correspondientes a dos situaciones sociológicas de épocas distintas coexisten en un individuo y entran en conflicto.
En toda sociedad dividida en clases y basada en la producción de mercancías, todo el orden social lo establece la clase dominante en una permanente lucha en contra de los oprimidos e imponiendo dicho orden pasando por alto o en contra de la voluntad de los oprimidos. Este orden forma la estructura síquica de todos los miembros de la sociedad, que se reproduce en las personas. Esta reproducción se hace utilizando y alternado el aparato instintivo del individuo, especialmente en su infancia y pubertad, hasta que llega a anclarse e internalizarse afectivamente en él.

El primer y mas importante lugar para la reproducción del orden social es la familia patriarcal; esta crea en los niños una estructura de carácter que los hace susceptibles a las influencias posteriores del orden autoritario. El papel desempeñado por la educación sexual dentro de la totalidad del sistema educativo muestra que se trata principalmente de intereses y energías libidinales (sexuales) mediante las cuales tiene lugar el anclaje (internalización) del orden social autoritario en el individuo. De allí que las estructuras del carácter de las personas pertenecientes a una determinada época o determinado orden social no son solo el reflejo de este orden, sino que representan el anclaje – internalización de ese orden.
La tradición conservadora que hoy conocemos y que esta firmemente arraigada en la gente, especialmente en materia sexual, tiene su origen histórico en los cambios en la moral (o mejor dicho en la irrupción de la moral sexual) durante la transición del matriarcado al patriarcado, de la comunidad primitiva al esclavismo, donde junto al establecimiento de una moral sexual desconocida bajo el matriarcado (que se va a apoyar en la represión de la sexualidad infantil y juvenil y más especialmente sobre la mujer, que pierde toda su anterior libertad sexual, económica y social) se va a forjar una estructura de carácter conservadora, moralista, etc. que va a servir de sustentación del nuevo orden social basado en la propiedad privada, la mercancía, las clases, la explotación, la familia patriarcal, etc.
Es este anclaje caracterológico del orden social en el seno de la personalidad de cada individuo lo que explica la tolerancia y sumisión de los oprimidos ante el dominio de una clase explotadora, tolerancia que llega hasta la afirmación de su propio sometimiento; hasta creer justo y bueno el sometimiento y explotación (como en el caso del fanático religioso y politico). Esta tolerancia es muy patética en el caso de la supresión de la sexualidad (que es más aceptada y tolerada por los oprimidos) que la gratificación de las necesidades domésticas y culturales que por lo menos los conduce a luchas, enfrentamientos, etc.
Sin embargo, no hay que creer, ni pensar que este dominio es absoluto y omnipotente. Pese a toda la tradición, todo orden social que frustra en medida considerable la gratificación de las necesidades, conduce de hecho al desarrollo de factores síquicos que tienden a minar y corroer tal anclaje caracterológico. Después de todo el ser humano es un ser viviente y no un robot. Con el desarrollo social la discrepancia entre la renuncia obligada a la satisfacción de las necesidades y la tensión libidinal (sexual) incrementa, aumenta originado un socavamiento de la tradición y constituye el núcleo sociológico de actitudes que amenazan tal anclaje la revolución sexual entre la juventud es un ejemplo viviente de este socavamiento.




A MANERA DE CONCLUSIONES
1) Todo orden social corresponde a ciertas estructuras humanas de carácter promedio. Todo orden social crea aquellas estructuras caracterológicas que necesita para preservación.
2) El marxismo vulgar planteó los problemas del desarrollo económico de los últimos 200 años, especialmente los problemas de la revolución industrial, el maquinismo, la explotación económica y lucha de clases, pero olvido o subestimo en su práctica política el papel que juega la estructura caracterológica de las masas, el efecto del misticismo y de la ideología reaccionaria en la estructura síquica de todo obrero. Y no podía ser de otra manera la ciencia del sicoanálisis y sus descubrimientos son posteriores al surgimiento del marxismo
El fascismo del siglo XX planteó y se apoyó en la conformación del carácter humano, de la mística y el ansia de autoridad que corresponden a un periodo de 4 a 6.000 años de dominación autoritaria.
3) La sociología económica sexual, expuesta por Reich, no se ocupa de una estructura humana que surgió en los últimos 200 años, sino la que refleja una civilización autoritaria y patriarcal de miles de años. Estudia básicamente el papel que cumplen la ideología y la actitud emocional de estas masas como factor histórico. En otras palabras la cuestión de la repercusión de la ideología sobre la base económica.
4) Si el explotado bajo este sistema se mueve dentro de una contradicción entre revolución y reacción, es necesario averiguar las trabas y obstáculos que impiden que en el explotado las fuerzas síquicas revolucionarias se opongan y venzan a las fuerzas y tendencias conservadoras.
5) Mientras que para el marxismo vulgar todo el problema de la revolución consiste en convencer y elevar la conciencia de clases del proletariado, introduciéndola “desde el exterior” a través de la labor del partido, para Reich el problema es más serio y profundo.

El ser humano es un ser viviente que ha caído en las condiciones sociales de la peor índole, que él mismo ha creado; que a su vez lleva arraigadas en su propio carácter y de las que intenta en vano liberarse. El fascismo y el populismo ligado a el no es una simple ideología, un partido político o una forma como otra de dominación del capital, sino una determinada concepción de la vida y una actitud respecto del ser humano, del amor y del trabajo. Es la expresión de la estructura caracterológica irracional del ser humano medio, cuyas necesidades y deseos han sido reprimidos por miles de años desde el nacimiento de la civilización. Es la suma de todas las reacciones irracionales del carácter humano medio y por lo tanto todo ser humano hoy, contiene en su estructura caracterológica elementos del fascismo. No muy lejos de este análisis andaba Trotsky, cuando escribía “no todo pequeño burgués puede llegar a ser un Hitler, pero en el alma de todo pequeño burgués hay una partícula de Hitler”. Y ¿acaso el pequeño burgués de hoy, el asalariado de oficinas y fábricas no es nuestro hombre medio?
Hay que reconocer en la función histórica de una ideología, entre lo que es su función objetiva y su función subjetiva. Una cosa son los factores que en el terreno social permiten la formación de determinadas ideologías, son las condiciones económicas que explican la base material de las mismas, pero que en cambio no enseñan nada sobre su núcleo irracional.
El núcleo irracional de una ideología es la estructura caracterológica de los seres humanos sometidos a las condiciones económicas respectivas, y que reproducen de este modo el proceso histórico – económico en la ideología. Al crear las ideologías los seres humanos se transforman a si mismos. Es en el proceso de formación de las ideologías donde encontramos su núcleo material. La ideología aparece, pues, con un doble fundamento material, uno, indirecto, en la estructura económica de la sociedad, y, el otro, directo, en la estructura típica de los seres humanos que la producen, y, que a su vez, está determinada por la estructura económica de la sociedad. Es evidente pues, que las formaciones ideológicas estructuran a los seres humanos de modo irracional.
Por último y a manera de síntesis y punto de partida se impone una alternativa ante la cual hay que escoger un camino. Si el psicoanálisis y los aportes de Reich son falsos, equivocados, habrá que buscar nuevas fuentes, nuevos métodos para enfrentar los problemas que en el marco del mismo marxismo clásico son insolubles, tal como es la cuestión del carácter irracional del comportamiento de las masas, ante el capitalismo, las crisis y la revolución; pero si no ocurre lo contrario, hay que decir como Reich: tenemos que “aprender y reflexionar sobre este problema de un modo nuevo como precondición de una nueva practica revolucionaria".
Nota final
Este articulo con ligeras variantes esta basado en un escrito hecho en el Cuartel San Carlos en 1982, los artículos sobre Psicologías de Masas del Fascismo, furon publicados en Soberania.org, en junio del 2007





2.- LA PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO

Con estas notas sobre el fascimo, escritos hace más de 75 años por W. Reich, queremos contribuir al esclarecimiento de la situación política que atraviesa el país y, si se quiere, la humanidad.

COMO EN LA PELÍCULAS, ACLARAMOS: CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.

Si alguien quiere orientarse en este “proceso” Kafkiano que se desarrolla en el país, los escritos de Reich son el hilo conductor. El resumen que hacemos del libro de Reich: “LA PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO” es literal, es demasiado crudo y exacto para nosotros añadirles comentarios. Únicamente esperamos que ayude no sólo en la comprensión del momento que vive el país, sino para lo más importante:

QUÉ HACER Y COMO LUCHAR ANTE LA DICTADURA ABIERTA DEL CAPITAL EN VENEZUELA, QUE HA LOGRADO COMO EN LA ALEMANIA DE LOS AÑOS TREINTA DEL SIGLO PASADO LLEVAR AL PODER AL EJÉRCITO Y SUS CAUDILLOS MILITARES, POR UNA VIA ELECTORAL, CON APOYO DE LOS SECTORES SOCIALES EXCLUÍDOS DEL PAÍS Y CON TODA UNA FRASEOLOGÍA NACIONAL, SOCIALISTA Y “REVOLUCIONARIA”.

En momentos como estos, “Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha”, como decia Mao TseTung, es la mejor recomendación para todos aquellos que aún creemos que una nueva sociedad y otro mundo son posible.

REICH Y EL FASCISMO [1]

…“El fascismo es un fenómeno internacional, que invade todas las instituciones de la sociedad humana de todas las naciones. Esta conclusión concuerda con los procesos internacionales de los últimos quince años…

...Mis experiencias de análisis del carácter me convencieron, en cambio, de que hoy día no hay un solo hombre vivo que en su estructura no lleve los elementos del sentir y pensar fascistas. El fascismo como movimiento político se distingue de otros partidos reaccionarios por el hecho de que lo sustentan y defienden masas de hombres
....Como el fascismo aparece siempre y en todas paretes como un movimiento sostenido por masas de hombres, revela todos los rasgos y contradicciones de la estructura de carácter del hombre-masa: el fascismo no es, como generalmente se cree, un movimiento puramente reaccionario, sino que constituye una amalgama entre emociones rebeldes e ideas sociales reaccionarias…

…Concibiendo el ser revolucionario como la rebelión racional contra estados insoportables de la sociedad humana, como la voluntad racional “de ir al fondo de todas las cosas” (“radical” - “radix” = “raíz”) y de mejorarlas, el fascismo jamás es revolucionario. Podrá aparecer recubierto de un ropaje de emociones revolucionarias….

…La rebeldía fascista se origina siempre allí donde una emoción revolucionaria es convertida en ilusión por miedo a la verdad. En su forma pura, el fascismo es la suma de todas las reacciones irracionales del carácter humano medio…

…La teoria racial no es creación del fascismo. A la inversa: el fascismo es una creación del odio racial y su expresión políticamente organizada….

…El carácter sádico-perverso de la ideología racial delata también su naturaleza en su postura ante la religión. Se dice que el fascismo sería un retorno al paganismo y un enemigo mortal de la religión. Lejos de ello, el fascismo es la expresión extrema del misticismo religioso. Como tal aparece en una configuración social especial. El fascismo apoya aquella religiosidad que proviene de la perversión sexual, y convierte el carácter masoquista de la religión de sufrimiento del viejo patriarcado en una religión sádica. En consecuencia, transporta a la religión desde el dominio del más allá de la filosofía del sufrimiento al más acá del asesinar sádico...

…La mentalidad fascista es la del “pequeño hombre” mezquino, sometido, ávido de autoridad y a la vez rebelde. No es casual que todos los dictadores fascistas provengan del ámbito vital del pequeño hombre reaccionario. El gran industrial y el militarista feudal aprovechan este hecho social para sus fines, una vez que se haya desarrollado en el ámbito del sojuzgamiento general de la vida. La civilización autoritaria mecanicista obtiene del pequeño hombre, en forma de fascismo, todo lo que ha sembrado desde hace siglos en forma de mística, sargentismo y automatismo en las masas de los pequeños hombres sojuzgados…

…Cuando un general “proletariado” cubre su pecho con medallas en ambos lados y además desde el cuello al ombligo, está evidenciando al hombrecito que no quería quedarse detrás del gran general “auténtico”...

…Hay que haber estudiado en profundidad el carácter del pequeño hombre sojuzgado durante años, tal y como se desarrollan los hechos detrás de la fachada, para comprender sobre qué poderes se apoya el fascismo…

….Al fascismo sólo se le puede derrotar si se le afronta positiva y prácticamente con un bien fundado conocimiento de los procesos vitales. Nadie puede imitarle en el politiqueo, en la falsa diplomacia ni en los desfiles. Pero no posee una respuesta a las cuestiones vitales prácticas, pues lo ve todo únicamente en el espejo de la ideología o bajo la figura del uniforme estatal.

Cuando se oiga predicar a un carácter fascista, sea cual fuere su color, el “honor de la nación” (en vez del honor del hombre) o la “salvación de la santa familia y la raza” (en vez de la sociedad de la humanidad trabajadora); cuando se infla y se llena la boca de frases hechas, pregúntesele públicamente con toda sencillez y tranquilidad:


“¿Qué haces en la práctica para alimentar a la nación sin asesinar otras naciones? ¿Qué haces como médico contra las enfermedades crónicas, qué como educador para promover la felicidad infantil, qué como economista contra la pobreza, qué como trabajador social, contra el agotamiento de las madres con muchos hijos, qué como constructor a favor de la higiene de las viviendas? Ahora no parlotees. ¡Da una respuesta práctica y concreta o cállate!"...


….De esto se sigue que el fascismo internacional no será vencido jamás mediante maniobras políticas. Sucumbirá a la organización natural internacional del trabajo, del amor y del conocimiento…

Hoy día queda claro para todo el mundo que “fascismo” no es la acción de un Hitler o un Mussolini, sino la expresión de la estructura irracional de los hombres-masa. El fascismo del siglo XX planteó la cuestión básica de la conformación del carácter humano, de la mística humana y de las ansias de autoridad, que corresponde a un periodo de unos cuatro a seis mil años.

La política marxista no había tenido en cuenta, en su práctica política, la estructura caracteriológica de las masas ni el efecto social del misticismo.

El resultado fue una brecha entre el desarrollo de la base económica, que empujaba hacia la izquierda, y el de la ideología de amplias capas que se derechizaban. Esta brecha no fue advertida. Por eso tampoco podía formularse la pregunta de cómo es posible que las amplias masas se vuelvan nacionalistas en medio de la pauperización.

No se advirtió que en los comienzos de su desarrollo, al transformarse en un movimiento de masas, el fascismo se dirigió primero contra la gran burguesía, y que no se le podía neutralizar calificándole de “mero guardián del capital financiero”, aunque sólo fuera porque se trataba de un movimiento de masas.

Fueron precisamente las masas pauperizadas las que ayudaron a que el fascismo, la reacción política más extrema, tomara el poder.

Es, pues, una cuestión del papel que cumplen la ideología y la actitud emocional de estas masas como factor histórico, una cuestión de la “repercusión de la ideología sobre la base económica”. Si la miseria material de amplias masas no ha llegado a una convulsión en el sentido de la revolución social, si de la crisis han surgido ideologías objetivamente opuestas a la revolución, entonces la evolución de la ideología de las masas durante los años críticos ha inhibido el “desarrollo de las fuerzas productivas”.

El problema fundamental estriba, pues, en qué es lo que condiciona la divergencia descrita o, dicho de otro modo, qué es lo que impide la consonancia de la situación económica con la estructura psíquica de las masas. Por consiguiente, todo depende de qué se capte la naturaleza de la estructura psicológica de las masas y su relación con la base económica de la que surgió.

Si una “ideología repercute sobre el proceso económico” es porque se ha convertido en una fuerza material. Si una ideología se convierte en fuerza material cuando se apodera de las masas, debemos seguir preguntando: ¿De qué modo sucede eso? ¿De qué modo un estado de cosas ideológico, por ejemplo una teoría, puede producir un efecto material que conmocione la historia?

La ideología de cada formación social no sólo tiene la función de reflejar el proceso económico de la sociedad en cuestión, sino sobre todo la de enraizarlo en las estructuras psíquicas de los hombres de esa sociedad. Los seres humanos están sometidos a sus condiciones existenciales por vía doble: directamente por el influjo inmediato de su situación económica y social, e indirectamente por la estructura ideológica de la sociedad; por tanto, siempre tienen que desarrollar en su estructura psíquica una contradicción entre el influjo de la situación material y el de la estructura ideológica de la sociedad.

Una ideología social, al modificar la estructura psíquica de los hombres, no sólo se ha reproducido en el interior de estos seres humanos, sino que además – y esto es aún más importante –, en la forma del hombre así concretamente modificado y que por lo tanto actúa de modo distinto y contradictorio, esta ideología se ha convertido en fuerza activa, en poder material. Así y solamente así se explica la repercusión de la ideología de una sociedad sobre la base económica de la que ha surgido.

El obrero medio está sometido a una contradicción y, por tanto, no es ni inequívocamente revolucionario ni palmariamente conservador, sino que se encuentra en conflicto: su estructura psíquica se deriva, por una parte, de su situación social, que le prepara para una actitud revolucionaria, y por otra de la atmósfera general de la sociedad autoritaria, que contradice esa actitud.

Es decisivo reconocer esa contradicción y averiguar cómo se manifiesta concretamente en el obrero lo reaccionario y lo progresista y revolucionario. Desde luego, el mismo planteo vale para los sectores medios.

Creer que las masas son susceptibles de una mera obnubilación significa tener una muy baja opinión sobre ellas. En realidad, todo orden social produce en masas que lo forman las estructuras necesarias para alcanzar sus fines principales. Sin estas estructuras psicológicas de masas la guerra sería imposible. Existe una importante relación entre la estructura económica de la sociedad y la estructura psicológica de sus miembros; no sólo en el sentido de que las ideologías dominantes son las de la clase dominante, sino –lo que es más importante para la solución de problemas prácticos en política– en el de que también las contradicciones de la estructura económica de una sociedad están enraizadas en las estructuras psicológicas de las masas oprimidas. De otro modo, sería impensable que las leyes económicas de una sociedad no consiguieran llegar a una eficacia concreta más que a través de la acción de las masas sometidas a sus leyes.

Nunca dejará de ser un misterio para ellos (los marxistas vulgares. N.N) que jamás habrá una situación sin salida para la reacción política, y que una crisis económica aguda puede llevar tanto a la liberación social como a la barbarie. En vez de deducir su pensamiento y su acción de la realidad social, los marxistas vulgares transforman la realidad en una fantasía que se corresponda con sus deseos.

Las estructuras del carácter, que corresponden a determinada situación histórica, se forman en sus rasgos fundamentales en la primera infancia, y tienen un carácter mucho más conservador que las fuerzas productivas técnicas. De ello que con el tiempo las estructuras psíquicas van retrasándose respecto del desarrollo de las condiciones sociales que les dieron origen y que evolucionan rápidamente, y entran en conflicto con las formas ulteriores de vida. Éste es el rasgo fundamental de la llamada “tradición”, es decir dela contradicción entre la vieja y la nueva situación social.

El pensar y el actuar irracionales de las masas, que se contradicen con la situación socioeconómica inmediata, son ellos mismos la consecuencia de una situación socioeconómica anterior, más antigua. Suele explicarse la retardación de la conciencia social a partir de la llamada tradición. Pero hasta ahora no se ha investigado qué es esa “tradición”, en qué fenómeno psíquicos se traduce. Hasta ahora el economicismo no se ha dado cuenta de que la cuestión esencial no es la de que el trabajador posea conciencia de su responsabilidad social, ni de cómo la posea (¡eso se sobreentiende!), sino la de averiguar que es lo que traba el desarrollo de la conciencia de su responsabilidad.

La psicología social, en cambio, se formula la pregunta contraria: lo que hay que explicar no es por que roba el hambriento o hace huelga el explotado, sino por que la mayoría de los hambrientos no roba y por que la mayoría de los explotados no entra en huelga. Por tanto, la economía social explica por completo un estado de cosas social cuando las acciones y las ideas racionales y adecuadas a su fin, es decir cuando sirven a la satisfacción de las necesidades y reflejan y prolongan directamente una situación económica. En cambio, falla cuando el pensar y el actuar de los hombres se contradicen con la situación económica, es decir cuando son irracionales.

Ser radical, de acuerdo con lo que decía Karl Marx, significa “ir a la raíz de las cosas”. Si se va a la raíz de las cosas, si se comprende su proceso contradictorio, estará asegurada la victoria sobre lo reaccionario. Si no se las comprende, se aterriza, voluntariamente o no, en el mecanicismo, en el economicismo o también en la metafísica, y necesariamente se sucumbe. Por lo tanto, una crítica tiene un sentido y un valor práctico sólo si está en condiciones de mostrar en qué punto se pasaron por alto las contradicciones de la realidad social.

¿Significa esto que la teoría económica del marxismo es fundamentalmente falsa? Quisiera ilustrar esta cuestión mediante un ejemplo. ¿Son “falsos” el microscopio de la época de Pasteur o la bomba de agua que construyó Leonardo da Vinci? El marxismo es una teoría económica científica que proviene de las condiciones sociales de principios y mediados del siglo XIX. Pero el proceso social no se detuvo, sino que se prolongó en el proceso fundamentalmente distinto del siglo XX.

Marx halló que la vida social está dominada por las condiciones de la producción económica y por las luchas de clases que surgen de aquéllas en un determinado momento histórico. Sólo en pocas oportunidades los dueños de los medios de producción sociales se sirven de la violencia brutal para dominar a la clase oprimida; su arma principal es el poder ideológico que mantienen sobre los oprimidos y que fortalece considerablemente al aparato del Estado. Ya sabemos que Marx veía en el hombre vivo y productor, con sus atributos psíquicos y físicos, la primera condición de la historia y de la política. Marx no investigó la estructura del carácter del hombre que actúa, el llamado “factor subjetivo de la historia” en sentido marxista, porque Marx era un sociólogo, no un psicologo, y porque en aquella época no existía una psicológica científica. La sociología de Marx, al desconocer la psicología de masas, contrapuso el “burgués” al “proletariado”. Esto es psicologicamente erróneo. La estructura del carácter no está restringida al capitalista, sino que abarca a los trabajadores de todos los oficios. Hay capitalistas liberales y obreros reaccionarios. No hay límites de clase relativos al carácter.

La sociología sexo-económica nació del esfuerzo de armonizar la psicología profunda de Freud con la doctrina económica de Marx. Procesos instintivos y socio-económicos determinan la existencia humana; pero debemos rechazar los intentos eclécticos que intentan combinar arbitrariamente “instinto” con “economía”. La sociología de la economía sexual resuelve la contradicción que hizo olvidar al psicoanálisis el factor social y el origen animal del hombre al marxismo. Como lo formulé en otro lugar: el psicoanálisis es la madre y la sociología el padre de la economía sexual. Pero un hijo es más que la suma de los padres. Es un ser viviente nuevo, independiente, cargado de futuro.

La psicología sexo-económica de la estructura agrega la descripción económica de la sociedad la descripción del carácter y la biológica.

La psicología política tiene, pues, una tarea bien delimitada. No puede explicar, digamos, el surgimiento de la sociedad de clases o el modo de producción capitalista.

En cambio, tan sólo ella –y no la socioeconomía– está capacitada para investigar cómo se estructura el carácter del hombre de una época, cómo piensa, cómo actúa, cómo se manifiestan en él las contradicciones de su existencia, cómo intenta dominar su vida, etc. Es cierto que ella sólo examina al hombre individual; pero cuando se especializa en la investigación de los procesos psíquicos típicos y comunes a una capa, clase, sector de ocupación, etc., descartando las diferencias individuales, se convierte en psicología de masas.

Notas:

[1] Wilhelm Reich (1897-1957) fue uno de los pensadores más lúcidos y revolucionarios del siglo XX, al tiempo que maldito. Expulsado del los círculos comunistas y de la escuela psicoanalítica por lo radical de sus planteamientos, perseguido por los fascistas en Alemania y, finalmente, juzgado en Estados Unidos, donde fue considerado loco, murió en la penitenciaría de Lewisburg (Pennsylvania) y sus escritos fueron prohibidos. y lanzaron sus escritos a la hoguera.

Fue el primer psicoanalista que creyó en la influencia de los problemas socioeconómicos en los trastornos psíquicos. Reich Sin embargo, hoy su obra tiene una gran validez por las aportaciones que ha dado a la psicología, no siempre reconocidas por el movimiento psicoanalítico. Para Reich la mayor parte de la población sufre patologías mentales y vive en condiciones de fuerte represión sexual. Reich considera que el dominio de una clase social sobre otra necesita que la mayor parte de la población sufra una atrofia en su vida sexual, de forma de garantizar a las clases dominantes individuos pasivos y que acaten la autoridad sin cuestionamientos. De esta manera, Reich concluye que el capitalismo es incompatible con la salud mental de la población, que sólo se podrá lograr de la mano de la abolición de la sociedad de clases, es decir, a través de la revolución socialista. Esto llevó a Reich a criticar a Freud por considerar que había colocado al Principio de Realidad en un altar, elevándolo a la categoría incuestionable. Reich postuló que el viraje hacia la metapsicología iniciado por Freud a partir de su texto Más allá del principio del placer (1920) se debía a que el carácter burgués de éste le impedía aceptar las conclusiones revolucionarias que se obtenían a partir de sus propios descubrimientos: la primacía de lo inconsciente, el papel central de la represión sexual en la psicopatología, etc.

Mientras que la terapia psicoanalítica freudiana buscaba superar la neurosis mediante la adaptación del paciente al Principio de Realidad, los postulados de Reich implicaban necesariamente que la superación de la neurosis (al menos considerando a la población neurótica en su conjunto) estaría estrechamente ligada a la transformación de la realidad. Esta conclusión entronca claramente con el pensamiento marxista (Tesis XI, en las Tesis sobre Feuerbach, de Marx).


ENTRE SUS OBRAS MÁS DESTACADAS DESTACAN:
LA FUNCIÓN DEL ORGASMO (1927),
MATERIALISMO DIALÉCTICO Y PSICOANÁLISIS (1929),
LA LUCHA SEXUAL DE LOS JÓVENES (1932),
PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO (1933),
LA REVOLUCIÓN SEXUAL (1945).
LA IRRUPCIÓN DE LA MORAL SEXUAL
¿QUÉ ES LA CONCIENCIA DE CLASE?

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